Esta estatua del siglo V de nuestra era, que probablemente formaba parte de un nicho, representa a un joven de pie, vestido con una túnica larga. En la mano izquierda sujeta un racimo de uvas. El brazo derecho se pega al cuerpo y con la mano sujeta una corona funeraria. El peinado, muy corto con pequeñas mechas, tiene la forma del craneo. El rostro redondeado, que le da un aire casi infantil, los grandes ojos almendrados y la dulce sonrisa anuncian ya el arte copto.